Historias de terror: Conoce la mesa embrujada de Parinacota

¿Te gustan las historias de terror, aquellas en las que suceden cosas inexplicables? entonces tienes que conocer la leyenda de la mesa embrujada de la iglesia de Parinacota. No desconfíes, es una historia real.

La mesa portadora de la muerte

La iglesia de Parinacota, es un pintoresco recinto ubicado en la localidad del mismo nombre a 15 km de Chungará, región de Arica-Parinacota al norte de Chile.

A más de 4 mil metros de altura, se  llega a un paraje altoandino que cala los huesos, aún cuando hace sol. Allí es que se erige este templo de piedra, barro y cal, y de techo cubierto con ichu, el cual es renovado por sus feligreses cada cuatro años. Su  apariencia es acogedora y rústica, sin embargo no muchos conocen la extraña historia que alberga su interior. Hoy conocerás todo sobre la mesa embrujada que se guarda celosamente en este monumento.

 

Lo que te cuento viene de primera mano, pues tuve ocasión de conocer esta iglesia cuya fecha de construcción data del siglo XVI, cuando la región formaba parte del Virreinato del Perú. El templo se mantiene intacto aún, gracias al celo de las tres familias que quedan habitando ese pueblo; con los diseños arquitectónicos propios de la época. Estuve allí por un viaje de turismo en la zona norte chilena, apenas unos días después del terremoto que asoló ese país.

Los lugareños no tienen inconveniente en contar la historia de la mesa, a la cual, tanto las personas que venían conmigo a conocer la zona, como yo misma, prestamos oídos, pues quien nos la iba a contar era Cipriano Morales, el cuidador actual de la iglesia. Era la época de la colonia y se hablaba de una mesa que anunciaba la muerte. Una sencilla mesa de madera, de patas cortas y de superficie ancha, lo que sería una especie de mesa de centro hoy en día.

Otra toma de la mesa embrujada. Fíjate en el detalle de sus patas gastadas, así como la cuerda.

 

Pero la leyenda va mucho más allá, cuentan las personas (en su mayoría de origen aymara) que la mesa salía de noche, cuando sabía que alguien va a morir e iba a anunciarlo a la casa en donde vive la víctima. Del mismo modo, si uno se la cruzaba por las calles o parajes que en la zona hay , era posible que la mesa lo convirtiera en burro o en perro.

¿La mesa del demonio?

La leyenda de la mesa embrujada fue transmitida desde los tatarabuelos hacia las nuevas generaciones. Los pobladores de hoy  no dudan en decir que esta historia es verdadera y que sus ancestros han jurado haber visto a la mesa embrujada rondar por las calles, alumbrada por 4 velas.

Y cuando lo hacía, a su paso iba apoderándose de almas débiles. Luego, de aquellas personas no se sabía más, incluso, ni siquiera se volvía a ver sus cuerpos, por eso otra parte de la población señalaba que habían sido convertidos en animales.

Nave única de la Iglesia de Parinacota. Tras su sencillez se esconde el misterio.

A raíz de esto, surgieron muchas hipótesis e interrogantes ¿Quién había embrujado la mesa? ¿Había cobrado vida? Ante la evidencia de lo inexplicable, y el temor de las gentes, se asoció el origen de este fenómeno a la obra del demonio. Era ya más de uno quien aseguraba haberla visto y eran demasiadas las coincidencias. En donde aparecía la mesa, moría alguien.

Por ello, se formó un grupo de buenas gentes que resolvió ir por el mueble y  amarrar sus patas hacia una de los pilares del templo para evitar que la mesa siga haciendo daño por las noches. Desde entonces, permanece allí, bajo la atenta mirada de los ojos de Dios y de los frescos que pueblan las paredes de la única nave que hay en esta iglesia.

Y es así como encontré a esta mesa cuando visité la iglesia Ni bien entré al recinto, sentí el frío más helado que nunca. La falta de oxígeno hizo que sintiera un sopor tal, que tuve que luchar con todas mis fuerzas para mantenerme despierta. La iglesia por dentro es sencilla, pero lúgubre; apenas hay un par de bancas largas a los costados y no ordenadas en fila como se acostumbra en otros templos. El piso es empedrado y las paredes lucen una joya pictórica: los frescos que revelan la vida, pasión y muerte de Cristo. Dato curioso: en lugar de verse al redentor entre los romanos, como dice la Biblia, sus ejecutores son españoles, obra del sincretismo religioso.

Hoy en día, las figuras parecen ser mudos testigos de lo que ocurre con la mesa.

Bellas pinturas que representan la pasión y muerte de Cristo, quien es ajusticiado por españoles en este caso. Un mudo gesto de sincretismo religioso entre lo indígena y lo colonial.

Los vecinos, luego de atar a la mesa,  decidieron asignarle a la silla un cuidador, ya que personas aseguraron que aún amarrada la silla, se tambaleaba para escaparse y seguir acechando a la población. Así, si uno se agacha, puede verse que tiene las patas gastadas. Incluso la cuerda que la mantiene quieta se ve desgastada. ¿Acaso es símbolo de que lo que se cuenta en la leyenda es cierto?

Por esta razón Don Cipriano Morales es desde hace ya varios años,  cuidador de la iglesia. Vestido con el típico atuendo de los aymaras, su rostro es duro y rugoso por el rigor del clima y por la experiencia una vida que tiene muchas cosas que contar, como es el caso de la historia de esta mesa.

Él cumple la labor de observar y vigilar que la mesa no vuelva a salir, ya que entre las personas aún se puede percibir el miedo.

El pueblo solitario

Ahora solo tres familias habitan Parinacota, los rumores indican que muchas personas murieron por culpa de la mesa y las que sobrevivieron decidieron marcharse para no exponerse a la muerte.

Los que se han quedado se han organizado para tener a la mesa controlada, aunque algunos aseguran que después de tantos años, la mesa ya está maltratada y seguirá maltratándose, hasta que ya no quede nada.

Frontis de la iglesia de Parinacota

A pesar de ello, nadie se atreverá jamás a tocar la mesa, pues el miedo de que ocurra algo peor, a aquel que ose romperla, aún está vigente.

Sin importar lo sucedido, los pobladores continúan aferrándose a su fe católica, y es esta fe fortalecida la que los mantiene a salvo de la mesa diabólica, que, de acuerdo a su creencia, es una suerte de maldición latente.

Sin embargo, nadie puede asegurar que la mesa se vuelva a escapar y logre acabar con la vida de las pocas personas que aún habitan Parinacota, sin lugar a duda, es un peligro latente.

Aún así, las personas continúan visitando Parinacota y su misteriosa iglesia ¿Te animas a ir? Si lo haces asegúrate que la mesa permanezca amarrada.

Imágenes: Viajesobrelasnubes, Campotravesia, Galuzzi, Flickr.com, Solovagos.com, Panoramio.com

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Acerca del autor

Escrito por Suiry Sobrino

Me encanta sonreír, mi nombre me estresa pero es perfecto para mi, me gusta pensar que canto bien y pienso que lo mejor hago es escribir.

4 Comentarios Dejar un comentario ›

  • ezelevy
    24 septiembre 2012

    pobre diablo que le culpan de todo..la mesa solo predice quien muere, no mata. puede que este maldita tb pero eso puede ser causa de alguno tb..

  • LANGOSTA
    15 agosto 2012

    MUY INTERESANTE, COMO LEYENDA Y COMO HISTORIA EN ESA COMUNIDAD, SIEMPRE LA GENTE GRANDE TIENE TENDRA ALGO QUE DEJAR SALUDOS

    • FioRamos
      8 septiembre 2012

      Sin duda, los mitos y leyendas son parte de nuestra cultura. Gracias por visitarnos. Saludos!

    • LANGOSTA
      14 septiembre 2012

      gracias por tu contestación pense que nadie leia lo que se comentaba muchas gracias espero leer una muy buena leyenda mexicana y la mandare lo mas antes posible saludos y gracias