Historias de terror: “Jugué a la ouija”

Las cosas desconocidas para el hombre han despertado siempre mucho interés. En mi experiencia personal, he visto a muchos de mis amigos y familiares ceder ante la curiosidad, y sumergirse en experiencias que luego son demasiado fuertes y estremecedoras, tal y como ellos las describen.

Cuando llegan a mí, pidiendo ayuda, lo único que puedo hacer para que se sientan mejor es darles un poco de calma. Sin embargo, eso es algo un poco más complicado para mí cuando me dicen: “Jugué a la ouija“.

 Buscando en la web, además, encontré muchas preguntas sin resolver. Gente de todas las edades que alguna vez jugó a la ouija se pregunta sobre las consecuencias. Convulsiones, enfermedades, alucinaciones, posesiones e incluso demencia se han reportado como resultado de estas prácticas oscura. Esta vez, intentaré responder todas estas dudas en base a mi historia personal.

Testimonios de quienes jugaron con la ouija

Jugar con lo desconocido es una de las cosas a las que más le temo. Por eso, he tratado de mantenerme lo más alejada posible de la ouija. Sin embargo, no puedo negar la curiosidad que despierta este tema, sobre todo cuando he recogido muchos testimonios de gente a mi alrededor.

Uno de los casos que más recuerdo tiene que ver con el colegio en donde estudié. Hace unos 5 años, unos alumnos jugaron a la ouija en uno de los salones para contactar con un hombre que murió durante la ampliación de los edificios del colegio. Lo que ellos cuentan fue que, al principio, nada era fuera de lo normal, hasta que las burlas comenzaron y también los fenómenos paranormales. Las luces parpadeaban, el tablero temblaba, se escuchaba un ruido similar a la estática de los televisores... Todo apuntaba a que habían logrado hacer contacto con un espíritu.

Del susto, todos salieron despavoridos del aula. Sin embargo, cuando las clases se reanudaron al día siguiente, ese salón ya no era el mismo. Se reportaron situaciones extrañas, cosas que aparecían y desaparecían en cuestión de segundos, carpetas que se arrastraban cuando no había nadie, corrientes de viento frío inexplicables… El aula permaneció cerrada por más de un año, hasta que la nueva dirección ordenó abrirlo para implementar una sala de videos para los más niños.

A los tres días, todas las niñas del 4° grado corrían desesperadas porque habían visto la sombra de un hombre sentado en la sala. Nuevamente, el salón se cerró, y así permanece hasta el día de hoy.

¿Qué puede ocurrir si juego a la ouija?

¿Quién no ha escuchado alguna vez de las convulsiones y alucinaciones que sufren algunas personas luego de jugar la ouija? Cada día vemos más casos alarmantes de jóvenes que viven atormentados por haber jugado algo tan peligroso.

Amigos y familiares míos experimentaron situaciones muy extrañas luego de haber jugado a la ouija. Uno de ellos, por ejemplo, comenzó a ver cómo su propio televisor dejaba de funcionar correctamente. Los canales se cambiaban solos, el volumen subía y bajaba a su antojo. Por si fuera poco, en las noches, el televisor, ya desconectado, proyectaba en su pantalla unos horribles ojos rojos.

Una prima lejana comentó haber jugado a la ouija; y lo que siguió fueron decenas de sesiones de oración en su casa para alejar a esos espíritus que no la dejaban dormir en las noches. Junto a ello, comenzó a sufrir convulsiones muy frecuentes.

Tal vez estos casos mencionados tengan explicaciones lógicas y científicas totalmente válidas; sin  embargo, algo es muy cierto: la ouija es algo que debe tomarse con mucha seriedad. Más allá de si crees o no en espíritus y demonios, el daño mental que puede dejarte una experiencia como esa es muy grande.

Si crees que existe el mal, entonces debes creer en el bien. Encomiéndate a Dios, o el ser superior que pueda protegerte de esos temores que sientes. No es necesario decirte que si no quieres sufrir más esa tensión -que es innecesaria- debes alejarte de esas prácticas oscuras.

Imágenes: ouija.onlinegratis, pelicula-trailer, horrorstories.

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Acerca del autor

Escrito por Fiorella Ramos

Comunicadora Social, sanmarquina, pseudocantante, beatlemaníaca. Fan de Dios, los Beatles y los makis.