San Malaquías fue un arzobispo católico irlandés a quien le fueron reveladas profecías -que están contenidas en dos textos- al finalizar una peregrinación hacia Roma en el año 1140, y que fueron mantenidas en secreto durante muchos siglos hasta que surgieron a la luz luego de comprobarse el cumplimiento de muchos de los vaticinios.
Sin embargo, esto crea una duda sobre la veracidad de estos textos, ya que fueron publicados cuando ya habían sucedido muchas de las profecías, lo cual hizo pensar que se trataba de textos escritos con posterioridad a los hechos y a los que se les quiso atribuir la autoría del arzobispo irlandés.
Pero también es verdad que en la biografía de San Malaquías, escrita por su mejor amigo, Bernardo de Claraval, siempre se mencionó que este poseía el don profético.

Su primera gran profecía se refería básicamente al territorio donde nació y que anunciaba que caería bajo el poder inglés, para unos siglos después liberarse de este; sin embargo, también anuncia que Irlanda contribuiría a la conversión de Inglaterra al catolicismo. Y todo esto, mucho antes de que surgiera incluso el anglicanismo.
El resto de las profecías que hicieran famoso a San Malaquías eran las referidas a los Papas, a los desenlaces en sus vidas y sus repercusiones en la humanidad.
Sus referencias a ellos parten de 112 frases o lemas, cada una referida a un Papa tras otro partiendo desde Celestino II que vivió en el siglo XII, pasando por cada uno de los que ocuparon el trono de Pedro hasta el actual Benedicto XVI.
Sin embargo, la frase o lema 112 corresponde a un Papa al que llama Pedro El Romano, y que según sus escritos: “…alimentará a su rebaño entre muchas tribulaciones, tras lo cual, la ciudad de las siete colinas (Roma) será destruida y el Juez Terrible juzgará a su pueblo. Fin”.
Así terminan exactamente las profecías de San Malaquías, con ese apocalíptico final.
Fuente: Corazones.
Imagen: PasarMiedo.
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