Los años 1905, 1917, 1929, 1941, 1953, 1965, 1977, 1989 y 2001 corresponden a los nacidos bajo el signo de la serpiente, la cual es dueña de una sabiduría mucho mayor de la que podamos imagirnar.

Al igual que los dragones, la serpiente posee una energía dominante que le permite lograr con facilidad sus objetivos. La diferencia radica en que lo hace con tal sutileza que sus acciones se vuelven imperceptibles hasta llegar a parecer manipuladora e interesada. Pero más bien actúa movida por un gran poder intuitivo que la atrae hacia las actividades místicas y de ocultismo.
A pesar de esta afición por lo sobrenatural, la cautelosa serpiente no tienta su suerte y prefiere ganar dinero a punta de trabajo planificado antes que por arriesgadas apuestas. Y es que, con su probada intuición, tienen muy en claro que por tan solo retar a su destino pueden pasar del mayor de los éxitos al peor de los fracasos.
Por otro lado, las sigilosas serpientes adoran los lujos y exquisiteces, prefiriendo sacrificarse en las cosas que consideran cotidianas (como comer e incluso dormir) por un gran placer, que puede estar ligado a disfrutar de un espectáculo, una prenda muy codiciada o una persona especial en el campo de las relaciones amorosas.
Al respecto, son seres muy apasionados y con en sex appeal que atrae casi sin que el otro se dé cuenta. Pero así como pueden proporcionar momentos de irrepetible emoción, también pecan de celosos, posesivos y altamente exigentes, de tal manera que prefieren quedarse solos a no tener a la pareja deseada.
La pareja que definitivamente traerá equilibrio y felicidad a la serpiente es el hogareño buey, toro o búfalo. Y en menor aunque no despreciable medida, el gallo y otra serpiente. Pero de quien deberá cuidarse será del tigre, que por su impulsividad puede “devorarla” sin darle tiempo a que reaccione.
Fuentes: Natal Belo, Los Arcanos.
Imagen: Tarot2009.es
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