El manuscrito Voynich

Este documento, llamado el Manuscrito Voynich, resurge en la era actual en 1912, cuando un librero, llamado Wilfred Voynich, lo adquiere de un monasterio jesuita de Villa Mondragón, en Frascati, cerca de Roma, en un viaje por Italia.

Voynich tenía como actividad principal la de comprar antigüedades, como libros, mapas u otras obras que pudieran tener un valor incalculable escondido, y vaya que lo logró con este misterioso material.

Este manuscrito que data de los siglos XV y XVI es quizás el libro más extraño e indescifrable de la historia de la humanidad, y que según investigaciones en torno a él, se le ubicó por última vez en los archivos de la historia en el año 1666, además, contiene una serie de extrañas simbologías que incluyen caracteres nunca antes vistos, así como dibujos de plantas, constelaciones y hasta mujeres desnudas.

voynich

Los vegetales son, en su gran mayoría, no identificables por la ciencia moderna al igual que las constelaciones, las cuales no son ubicadas en nuestro firmamento, lo que añade un manto de misterio mayor al manuscrito.

El material ha sido investigado por cientos de especialistas en distintas ramas de la lingüística, así como por criptógrafos, botánicos y otros científicos, y especialistas en descifrar códigos y lenguajes escondidos, sin embargo, a la fecha todos los esfuerzos han sido vanos.

Se sabe que el manuscrito, de unas 250 páginas y que ha sido bautizado con el apellido del librero que lo descubrió, no lleva firma, título, y ni siquiera un nombre o una referencia que haga mención de algún dato que pudiera servir para lograr entender la razón de su existencia y del contenido dentro de él.

El único dato que se encontraba con el misterioso texto era una carta que estaba fechada en 1666, que fue escrita por Johannes Marcus Marci de Cronland, rector de la Universidad de Praga, en donde solicita al científico alemán Athanasius Kircher que descifre el manuscrito.

En esta carta, Marci le indica a Kircher que el manuscrito proviene de la biblioteca del Sacro Emperador Romano en Praga, Rodolfo II, y que lo había adquirido por un fuerte precio.

Además, le comentaba que uno de los expertos de la corte de este emperador le había referido que este material pertenecía al fraile franciscano inglés, Roger Bacon, reconocido teólogo, científico y filósofo del siglo XIII, pero aún nada de esto se ha podido comprobar.

Los intentos se siguen realizando en relación al Manuscrito Voynich, sin embargo, nadie ha podido acercarse al menos un poco para comprender el interior de este enigmático texto.

Fuente: ManuscritoVoynich.

Imagen: TejiendoElMundo.

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