En México existe una conocida leyenda que cuenta la historia de Quetzalcóatl, y que al parecer fue decisiva para el transcurrir de la historia en tiempos de Moctezuma y de Hernán Cortés.
De Quetzalcóatl se dice que llegó desde muy lejos –algunos dicen que desde Europa o del Oriente-, que tenía la tez clara a diferencia de los aztecas, era muy alto, tenía barba y portaba una túnica blanca. Además, se dice que este personaje se mantuvo entre ellos enseñándoles ciertas habilidades y ciencias, así como reglas y valores morales para sus vidas.

Si bien su aporte fue importante para el desarrollo de esta sociedad, se cuenta que fue sujeto de conspiración por algunos que no compartían sus enseñanzas, razón por la que Quetzalcóatl decidió alejarse de estos territorios.
Pero antes de irse les advirtió que debido a la forma en la que lo habían tratado, sus hijos llegarían más adelante a esa región para dominarlos y de esta forma hacerles pagar por ello.
Pasó el tiempo y el temor por el cumplimiento de la advertencia tenía asustados a los aztecas, sobre todo a Moctezuma, quien con poco tiempo en su reinado era testigo de ciertos presagios que parecían indicar lo inminente: el regreso de la sangre de Quetzalcóatl a los aztecas para cobrar venganza.
Aparición de cometas y otros fenómenos naturales fueron sucediéndose cada vez con mayor continuidad como presagio de lo que estaba por venir, lo cual hacía que se ofrecieran sacrificios y ofrendas para que se aplacara la ira de Quetzalcóatl.
Fue Hernán Cortés quien se benefició con todo esto, pues se pensó que se trataba de un descendiente directo que venía a cumplir la profecía hecha hace algunos años atrás.
La tez blanca de Cortés y sus hombres –similar a la de Quetzalcóatl- fue un punto de partida, además de muchas otras señales que los aztecas tomaron como decisivas para considerar al conquistador español como quien llegaba a cumplir venganza. En cierta forma, todo sucedió tal como lo predijo Quetzalcóatl.
Fuente: Arrakis.
Imagen: SkyScraperLife.
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