La leyenda de la Bella Durmiente de Tingo María

Nadie puede negar el maravilloso paisaje que nos ofrece la selva en cualquiera de las regiones del mundo donde exista, pero sin lugar a dudas, la selva amazónica es quizás la más aclamada por propios y extraños, por poseer no solamente riqueza paisajista, sino por estar llena de una extensa y bien dotada naturaleza que la convierte en la más rica en el planeta.

La selva amazónica siempre ha estado nutrida por bellos y hermosos relatos, que se suman a la gran cantidad de tradiciones y cultos que con los años han pasado a ser sus principales atractivos.

Tingo María es la capital de la provincia de Leoncio Prado, que a su vez pertenece al departamento de Huánuco y que es considerada como la puerta de entrada a la amazonía peruana. Es reconocida como la Ciudad de la Bella Durmiente, en virtud a una bien conocida leyenda que la ha convertido en una ciudad muy visitada en las últimas décadas.

belladurmiente

Y a pesar de tratarse de una leyenda de la zona, lo cierto es que la fuerza de su relato es tan poderosa, que es simplemente asumido como un hecho real que ocurrió en el pasado glorioso de esta región.

Esta historia nos habla del amor que nació entre la princesa Nunash y un joven llamado Cuynac, luego de que este atravesara toda la selva de los huánucos. Ambos quedaron tan enamorados el uno del otro, que decidieron vivir juntos para siempre en el palacio que Cuynac construyó para ella en un lugar cercano a Pachas.

Durante un tiempo todo fue felicidad, hasta que apareció Amaru, el padre de la princesa, convertido en una gran culebra monstruosa y que buscaba destruir la felicidad construida por la joven pareja.

Cuynac, quien poseía poderes mágicos, convirtió a su amada en mariposa y él se transformó en piedra para librarse de la persecución de Amaru. Fue así que Nunash voló hacia la selva de donde regresó con ayuda para combatir y vencer al enemigo.

Luego de que ella recuperara su forma humana, buscó a Cuynac por todos lados, pero sin conseguirlo, y es que su amado no pudo volver a ser lo que era antes y quedó condenado a ser una piedra para siempre.

En su larga búsqueda, la princesa se quedó dormida junto a la piedra en la que se había convertido Cuynac, quien aprovechó para hablarle en sueños y decirle que su destino estaba marcado y que siempre permanecería en ese estado.

Le pidió que si realmente lo amaba, se quedara para siempre a su lado sobre ese cerro, y que durante las noches de luna apareciera ante la gente como una mujer que duerme junto a su amado. Aceptado el deseo de Cuynac, inmediatamente quedó convertida en piedra, siendo conocida desde aquel día como la Bella Durmiente.

Fuente: Web Huánuco

Imagen: Met Igp

Tags Blogalaxia: , ,

¿Te gustó? Ahora COMPARTELO en tus Redes Sociales

Artículos relacionados