La Dama de Anboto es un personaje muy importante dentro de la mitología vasca, a pesar de que hasta la fecha no se ha podido precisar su origen y solamente se sabe que es un mito que parte de una época anterior a la era cristiana.
La Dama de Anboto también es conocida como Mari de Txindoki y es considerada la reina de los genios vascos.
Se ha personificado como una elegante y bella mujer que vive bajo tierra, en cuevas y que se desplaza a través de los conductos subterráneos.
Sin embargo, cuando la Dama de Anboto es vista en el exterior dicen que toma la forma de una bola de fuego y en algunos casos el de una ráfaga de aire.
Existe una triste narración que se refiere a su origen y que habla de la historia de una mujer casada, pero que no tenía hijos y que por el gran deseo de tener uno, se decía a sí misma que desearía tener una hija aún cuando a los veinte años tuviera que llevársela el demonio.
La leyenda dice que al poco tiempo nació esta niña, quien trajo mucha dicha y felicidad a su madre, pero que cuando estaba por cumplir la edad pactada, y ante el miedo de que fuera llevada por el demonio, la encerró en una urna de cristal de la cual no se apartaba nunca. Sin embargo, ni bien cumplió los veinte años, el diablo surgió, rompió la urna y se la llevó a la cima del cerro Anboto.
Se ha dicho que la Dama de Anboto es la gestora de las grandes tormentas y tempestades de la zona, las que suelen aplacarse una vez que alguien lleva una ofrenda a la cueva donde supuestamente se ha instalado.
Pero la verdad es que los aldeanos vascos de esa zona ven a la Dama de Anboto como una verdadera diosa y que está ahí para protegerlos e impartir una justicia bastante severa. Igualmente, si alguien requiere de ayuda divina y es merecedor de ella, solamente deberá llamarla con estas palabras: “Aketegiko dama”.
Fuente: AnbotokoDama.
Imagen: Facebook.
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