Ya antes habíamos mencionado dentro del lenguaje de los dedos el personal pulgar y el índice de los celosos.
Pues bien, esta vez terminaremos con los últimos tres dedos de la mano: el dedo de Saturno, el dedo mañoso y el inteligente meñique.
- El dedo de Saturno.
Es aquel que llamamos “dedo medio”, representa el equilibrio de la personalidad y la independencia de carácter.
Cuando este dedo es demasiado largo, los gitanos afirman que pertenecen a una persona “que cumple su destino”, es decir, que poco o nada harán por sí mismas y se adaptará a lo que le vaya sucediendo a lo largo de toda su vida.
Los que tienen el dedo medio muy corto, padecen de una suerte cambiante en extremo, a veces muy buena, a veces muy mala. Tienden a la melancolía y se entristecen por cualquier cosa.
- El dedo mañoso.
El anular, era llamado “impúdicus” por los romanos; su estructura y dimensiones se relacionan con el interés que su dueño tenga por el sexo opuesto y la intensidad de sus encuentros de alcohoba.
Un anular largo, robusto, carnoso, pertenece seguramente a alguien que vive con suma intensidad la pasión sexual y mantendrá su pasión por la alcohoba hasta muy avanzada edad.
Los gitanos llaman al anular “dedo del corazón”, porque se le vincula a todo lo relacionado con el amor o a alguna otra cosa que se le parezca.
- El inteligente meñique.
El meñique, o “dedo de Mercurio” según la tradición gitana, normalmente revela la capacidad intelectual y la habilidad para hacer negocios, cuando es bien estructurado y su tamaño alcanza hasta la base de las primera falange de anular o un poco más arriba. Algunos gitanos muy hábiles “saben leer” en el tamaño del meñique el número de hijos que tiene o tendrá una persona.
Con estos tres últimos conceptos terminamos el lenguaje de los dedos, espero le haya gustado y le sirva como consulta.
Imagen: HaciaElDespertar.
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