Cuando hemos escuchado hablar de los oráculos, casi siempre lo hemos asociado a algo sagrado, conformado generalmente por sacerdotes o representantes de algún culto que busca comunicación con sus divinidades.
Y esto no está muy lejos de la verdad, ya que los oráculos son medios por los cuales los distintos exponentes de las diversas culturas a través del tiempo se comunicaban de una u otra manera con sus dioses, esperando respuesta a sus consultas.
Los oráculos siempre estuvieron rodeados de un halo de magia y espiritualidad, el mismo que los convirtió en aliados de muchos gobernantes en la historia para poder tomar sus decisiones basados en las recomendaciones de sus dioses. Aún cuando en muchos casos, éstos eran tomados como justificación para poder tomar decisiones en contra de la población.
Pero en su sentido más real, un oráculo permite a la persona que lo consulta, la posibilidad de recibir las pautas que necesita para poder satisfacer su modo de vida y llevar una solución a sus problemas.
Los oráculos dentro de las distintas culturas tenían sus propios métodos para realizar sus consultas; ello dependiendo de su forma de vida, tradiciones y costumbres que los nutrían.
Generalmente, eran los sacerdotes o las pitonisas quienes tenían el honor de descifrar los mensajes de los oráculos, pero éstos también podían surgir de algún tipo de señal física o incluso en el sacrificio de animales.
Actualmente, existen oráculos que pueden atender los requerimientos de las personas para averiguar sobre los pasos que deben dar en sus vidas, siempre como una forma de indagar en sus propias cabezas sobre la manera de conducir mejor sus existencias.
Fuente: Quadra Quinta
Imagen: La Gracia de Grecia








